mar 26a. Ordinario año Par (Id=652)

Antífona de Entrada

Vi al Señor sentado en un trono excelso; lo adoraban una multitud de ángeles que cantaban a una sola voz: "Este es Aquél cuyo poder permanece eternamente".

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Escucha, Señor, con bondad las súplicas de tu pueblo, y concédenos luz para conocer tu voluntad y fortaleza para cumplirla.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

¿Para qué dar la luz de la vida a un miserable?

Lectura del libro de Job
3, 1-3.11-17.20-23

Job abrió sus labios y maldijo el día de su nacimiento, diciendo:
"¡Desaparezca el día en que nací!, la noche en que se dijo: "Ha sido concebido un varón!" ¿Por qué no morí al salir del seno de mi madre? ¿Por qué no perecí al salir de sus entrañas? ¿Por qué me recibió un regazo y unos pechos me amamantaron?
Ahora dormiría tranquilo y descansaría en paz, junto a los reyes y señores de la tierra que se construyen mausoleos; o como los nobles que amontonan oro y plata en sus palacios. O no existiría, lo mismo que un aborto ignorado, como los niños que no vieron la luz. Allí termina el tumulto de los malvados, allí reposan los que están rendidos.
¿Para qué alumbró con su luz a un desgraciado y dio vida a los que la pasan en amargura, a los que ansían la muerte que no llega y la buscan más que a un tesoro; a los que se alegrarían ante la tumba y gozarían al recibir sepultura; a quien no encuentra su camino, porque Dios le cerró la salida?"
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 87, 2-3.4-5.6.7-8

Señor, presta oído a mi clamor.

Señor, Dios mío, de día y de noche grito hacia ti; llegue hasta ti mi súplica, haz caso a mi clamor.
Señor, presta oído a mi clamor.

Porque estoy harto de desdichas y mi vida está al borde del abismo; me cuentan ya entre los que bajan a la tumba, soy como un inválido.
Señor, presta oído a mi clamor.

Tengo mi lecho entre los muertos, como los que yacen en las tumbas, de los cuales ya no te acuerdas, porque fueron arrancados de tu mano.
Señor, presta oído a mi clamor.

Me has arrojado a lo hondo de la tumba, a la oscuridad más profunda; tu cólera pesa sobre mí, me oprimes con tu furor.
Señor, presta oído a mi clamor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Aleluya.

Evangelio

Jesús tomó la firme determinación de ir a Jerusalén

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
9, 51-56

Gloria a ti, Señor.

Cuando se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante, que fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero no quisieron recibirlo, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, sus discípulos Santiago y Juan le preguntaron:
"Señor, ¿quieres que mandemos a bajar fuego del cielo y acabe con ellos?"
Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Y se fueron a otra aldea.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, el sacrificio que vamos a ofrecerte, y, por sus méritos, escucha nuestras filiales oraciones y santifica toda nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La salvación por Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Señor, en ti está la fuente de la vida y tu luz nos hace ver la luz.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
A quienes has alimentado con tus sacramentos, concédeles, Dios todopoderoso, servirte con una vida que te sea agradable.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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